lunes, 10 de noviembre de 2014

Nebraska: La búsqueda de la dignidad perdida

Llegué al cine sin haber leído apenas el argumento que empezó a cautivarme casi en su primer fotograma.
Esta película habla del lado oscuro de muchos seres humanos, abusones y aprovechados hasta límites insospechados. Me ha recordado un poco a Dogville, pero más suave en el desarrollo de la idea.
La interpretación de los protagonistas es sublime, en especial el padre (Bruce Dern, al que yo le hubiese dado el Oscar) y la madre. 
El fondo del film es muy humano.
spoiler

Es la historia de una persona anónima (el padre) que representa a todos aquellos individuos cuyo mayor “defecto” es ser demasiado buenos y creerse lo que dicen las demás personas (como dice el hijo casi en la escena final). 

El padre no ha sabido decir nunca que “no” y esto le ha hecho que poco a poco el resto de personas fueran quitándole herramientas, haciéndole trabajar gratis, parasitándole, en resumen despojándole de derechos, esclavizándole.
   La forma en que su mujer le trata, la familia y amigos…da absoluta vergüenza ajena y una inmensa lástima verlo. Llegamos incluso a asistir a la desvergüenza de que algunos familiares, ahora que creen erróneamente que es rico, le llegar a pedir un dinero que realmente son ellos los que se lo deben a él. El vil metal aún saca más el lado oscuro del ser humano.
   Me pregunto: ¿por qué muchas personas no son capaces de reconocer derechos a las buenas personas y lo que ven en ellos es “algo” a lo que exprimir y tirar a la basura una vez extraído todo el jugo? Es por ello que nadie debería regalarse porque sí en esta vida aunque su naturaleza sea muy dócil y generosa, debería saber cuándo y en qué ámbitos hacerlo, pero ir por el mundo de este talante es exponerse a los colmillos de los "lobos".
   Adoro a las personas que respetan a los demás simplemente porque sí y no discriminan. El respeto no debería tener que ganarse, yo creo que cualquier ser humano debe ser digno de respeto simplemente por ser humano, 
   Me encantó la escena final del padre conduciendo la camioneta mientras el hijo se escondía, un paseo de quien acaba de recuperar la dignidad perdida y donde la gente comienza a mirarle con otros ojos. 
    Todos deberíamos ser nuestro propio hijo y permitirnos un paseo como ese, nunca es tarde para recuperar la dignidad que nunca deberíamos habernos dejado arrebatar.

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