domingo, 7 de febrero de 2016

De "Lost (Perdidos)" me gusta hasta el final


 He leído y escuchado mucho acerca del final de la serie "Perdidos", tanto que se me habían quitado las ganas de verla pues si finalmente todo lo de la isla iba a resultar un sueño...vaya timo, pensaba.
 El caso es que pese a todo la he visto y me alegro mucho de no haberme dejado llevar por esas opiniones, falsas según he podido comprobar (los que lo dicen o no lo han entendido o simplemente esperaban otra cosa).
 A mí me ha encantado como termina la serie. Lo sencillo hubiese sido decir que todo había sido un sueño o que la isla no era real. Por cierto, si queréis un texto inmejorable acerca de la explicación del final de Lost aquí lo tenéis: Aquí.
 He estado enganchada durante varios meses a esta serie, exhausta visionando cada episodio y aún más anhelando el siguiente. Me quedaba con tremendas ganas de volver a ver el mismo episodio o aún más por pasar a otro inundada por una mezcla de sorpresa, admiración, no sabría definirlo. Quizás el motivo fuese el carisma de sus personajes; en especial algunos masculinos, o la tremenda cantidad de muestras de cariño y afecto entre ellos, el como intentaban superarse a sí mismos y convertirse en lo más parecido a héroes siendo tan humanos e imperfectos como eran; como lo somos la mayoría de los mortales.
 La imaginación de los guionistas es otra de las cosas que engancha, consigues evadirte por completo durante el visionado de cada capítulo, perdiendo la noción de tiempo y espacio, como si estuvieses enamorado, te entra una especie de atontamiento, al menos a mí.
 Sin lugar a dudas he de decir que hasta la fecha no he visto mejor serie y se la recomiendo a todo el mundo, no esperen cosas muy lógicas o llegar a entender todos los enigmas de la isla, pero siéntense y dejen volar su imaginación, os aseguro que merece la pena, eso sí, cuidado que es muy adictiva.


lunes, 10 de noviembre de 2014

Nebraska: La búsqueda de la dignidad perdida

Llegué al cine sin haber leído apenas el argumento que empezó a cautivarme casi en su primer fotograma.
Esta película habla del lado oscuro de muchos seres humanos, abusones y aprovechados hasta límites insospechados. Me ha recordado un poco a Dogville, pero más suave en el desarrollo de la idea.
La interpretación de los protagonistas es sublime, en especial el padre (Bruce Dern, al que yo le hubiese dado el Oscar) y la madre. 
El fondo del film es muy humano.
spoiler

Es la historia de una persona anónima (el padre) que representa a todos aquellos individuos cuyo mayor “defecto” es ser demasiado buenos y creerse lo que dicen las demás personas (como dice el hijo casi en la escena final). 

El padre no ha sabido decir nunca que “no” y esto le ha hecho que poco a poco el resto de personas fueran quitándole herramientas, haciéndole trabajar gratis, parasitándole, en resumen despojándole de derechos, esclavizándole.
   La forma en que su mujer le trata, la familia y amigos…da absoluta vergüenza ajena y una inmensa lástima verlo. Llegamos incluso a asistir a la desvergüenza de que algunos familiares, ahora que creen erróneamente que es rico, le llegar a pedir un dinero que realmente son ellos los que se lo deben a él. El vil metal aún saca más el lado oscuro del ser humano.
   Me pregunto: ¿por qué muchas personas no son capaces de reconocer derechos a las buenas personas y lo que ven en ellos es “algo” a lo que exprimir y tirar a la basura una vez extraído todo el jugo? Es por ello que nadie debería regalarse porque sí en esta vida aunque su naturaleza sea muy dócil y generosa, debería saber cuándo y en qué ámbitos hacerlo, pero ir por el mundo de este talante es exponerse a los colmillos de los "lobos".
   Adoro a las personas que respetan a los demás simplemente porque sí y no discriminan. El respeto no debería tener que ganarse, yo creo que cualquier ser humano debe ser digno de respeto simplemente por ser humano, 
   Me encantó la escena final del padre conduciendo la camioneta mientras el hijo se escondía, un paseo de quien acaba de recuperar la dignidad perdida y donde la gente comienza a mirarle con otros ojos. 
    Todos deberíamos ser nuestro propio hijo y permitirnos un paseo como ese, nunca es tarde para recuperar la dignidad que nunca deberíamos habernos dejado arrebatar.

martes, 23 de septiembre de 2014

CUADERNO-BITACORA-ESTAMBUL

Martes 16 de Septiembre de 2008 Madrid-Estambul
Llegada a Estambul alrededor de las cuatro de la tarde (hora de Estambul). Tomamos una furgoneta compartida que nos llevó al Hotel Albatros, al lado de la Mezquita conocida popularmente como Pequeña Santa Sofía.
Lo primero que hicimos fue acercarnos a la Plaza de Sultanahmet, que abarca el Hipódromo. Como viajamos en época de Ramadán, a partir de la finalización del ayuno diario había un ambiente de feria con muchos puestos, sobre todo de comida. La gente se sentaba en los jardines y degustaban alimentos y bebidas, como la popular Boza, nos apuntamos a ello con mucho entusiasmo (por cierto la Boza está muy buena, sabe a compota de manzana).


Pudimos deleitarnos, con seis músicos y un cantante, en un Festival al Aire Libre que llevaba por nombre “Eminonu Beldiyesi Nese Ve Muhabbet – Iste Sultanahmet”. Escuchar música, con la Mezquita Azul iluminada al fondo, es todo un espectáculo.
Miércoles 17 de Septiembre de 2008 Kumkapi-Sultanahmet
Por la mañana hemos paseado por el barrio de pescadores Kumkapi y la zona de la Universidad y visitado la Mezquita Beyazit Camii, colocándonos las mujeres el pañuelo pertinente para acceder a la misma. Se notaba que estábamos en Ramadán por el fervor religioso que, sinceramente, me llegó a conmover.
Visita al Gran Bazar (Kapali Karsisi), que es como una gran ciudad de mercaderes, aquí puedes comprar casi de todo y perderte por sus interminables calles. Aprovechamos para comer en un Restaurante del Bazar (berenjena, cordero, alubias, arroz y pollo) a un precio bastante económico (incluyendo el 10% que es habitual añadir por el servicio).


Tomamos café y té enfrente de la Mezquita de Suleymaniye o de Solimán el Magnífico, nos salió bastante carillo. Como la Mezquita la están reformando (había fotos del proceso de restauración a la entrada), en seguida nos dirigimos a la Mezquita del Príncipe que no desmerece a las demás, allí nos encontramos a dos chicas españolas con las que intercambiamos recomendaciones turísticas.
De camino al barrio de Taksim, hemos parado en una tienda de instrumentos musicales llamada “Neva Muzik Aletleri”(en Ataturk Bulvan ssk 1), donde nos atendieron muy bien.
A las 22.00 y viendo que el cielo comenzaba a ponerse oscuro, volvimos hacia Sultanahmet en el tranvía nº 38, que funciona con unas fichas pequeñas de 1,40 liras. Ha empezado a diluviar y tuvimos que improvisar una cena en un “Cofee Me”, esperando a que amainase el temporal.
Jueves 18 de Septiembre de 2008 Santa Sofía-Mezquita Azul
Visita a la Iglesia de Santa Sofía, que actualmente es un Museo; destacan los grandes medallones con nombres sagrados y sus preciosos mosaicos cristianos. Tuvimos la suerte de fotografiar a una bellísima modelo india que posaba para un reportaje.


Fuimos a comer a un Restaurante llamado “Tarihi Sultanahmet”, que aparentaba más de lo que luego resultó ser porque había muy pocos platos para elegir, eso sí los baños eran preciosos.
Sobre las cuatro de la tarde bajamos a Yerebatan Sarnici, una Cisterna subterránea con aproximadamente 300 columnas en la que destacan dos enormes cabezas de medusa boca abajo hacia el final de la zona visitable. Se escuchaba música clásica de ambientación.
Tras una parada en el “Café Sofía”, que está justo a la salida de la Cisterna, fuimos a visitar la Mezquita Azul (Sultanahmed Camii), que se llama así por sus preciosos mosaicos azules de Izmir.
Por la noche pudimos ver un espectáculo de Derviches en el Festival al Aire Libre, que por lo inesperado fue una agradable sorpresa. Aunque se ha convertido en un reclamo turístico, es toda una curiosidad verles girando hasta conseguir estados de profundo éxtasis.
Viernes 19 de Septiembre de 2008 Topkapi-Torre Gálata
Visita al Palacio Topkapi, comenzamos visitando el harén; luego atravesando diferentes patios vimos las cocinas reales, los grandiosos tesoros con joyas de los sultanes (argumento del intento de robo de la película Topkapi), la fastuosa colección de trajes, armas…y de nuevo otra modelo India posando a la que también pudimos fotografiar y esta vez más de cerca.


Comimos unas tradicionales roscas para no perder tiempo de camino a la mítica estación de tren Orient Express, que tan detalladamente describe Agatha Christie en sus novelas.
Sobre las 18:40, tras atravesar el Puente Gálata, ascendimos a la Torre Gálata donde tuvimos el placer de oír el canto del muecín. Al estar tan elevados lo pudimos escuchar mucho más claro que en anteriores ocasiones, distinguiendo el lugar de procedencia de cada canto (las diferentes Mezquitas) ¡Qué momento tan especial ver Estambul desde lo alto y con esas preciosas voces envolviéndonos!
Por la noche cenamos en la zona de Taksim y tomamos té en una preciosa tetería, escuchando a un tradicional y animado grupo turco.
Sábado 20 de Septiembre de 2008 Mezquita Nueva-Eyüp
Visita a la Mezquita Nueva (Yeni Camii) y al Bazar de las Especias, que alberga en su interior la Mezquita Rüstem Pasa, conocida por sus preciosos mármoles y azulejos.
Comimos pescado en la zona del puerto Eminönü, donde a poco que te descuidas te intenta timar algún espabilado, pero supimos salir airosamente del entuerto.
Por la tarde nos fuimos al barrio de Eyüp, donde en lo alto de una colina está el Café francés de Pierre Loti; subimos andando entre las lápidas del cementerio, pero bajamos en el teleférico cuando comenzaba a chispear y también a oscurecer...De nuevo pudimos escuchar el canto del muecín sobre las siete de la tarde, aunque esta vez al estar más alejados del centro no nos llegó con la misma claridad.











Paseamos por el barrio de Eyüp; que estaba también en plena ebullición por el final del día de ayuno. Saboreamos dulces típicos y una hogaza de pan (que me supo a gloria), mientras buscábamos el autobús 99 para bajar hacia Eminönü.
Intentamos entrar en la Mezquita de Solimán el Magnífico, pero estaba cerrada para el público y caminamos un rato por los aledaños de la Universidad, atravesando el Foro de Teodosio (hoy Plaza Beyazit) hasta llegar a la Plaza de Sultanahmet, donde esta vez nos deleitaron en su programa festivo con un concierto muy pachanguero. 
Domingo 21 de Septiembre de 2008 Arqueológico- Fatih


Visita al Museo Arqueológico que, aunque está al lado del Palacio Topkapi, no nos dio tiempo a verlo el viernes. Si algo me resultó extraordinario fue precisamente la cantidad de obras de la época griega, romana y bizantina. Hay una reproducción del mítico "Caballo de Troya" y también se puede visitar el Museo del Antiguo Oriente y el llamado Pabellón de los azulejos.












Por la tarde y tras un complicado camino, llegamos a la Iglesia bizantina de San Salvador de Chora (Kariye Müzesi), que es algo imprescindible si vas a Estambul; pequeña pero llena de mosaicos y frescos de escenas bíblicas (a todos nos pareció una maravilla).
A la salida nos acercamos hasta la Mezquita de Fatih (Fatih Camii), donde estaban rezando, pero aún así pudimos entrar a una pequeña zona no restringida. Fatih es un barrio donde casi todas las mujeres llevan velo y visten de negro.
De nuevo hemos finalizado el día en la Plaza de Taksim, aunque el concierto al que íbamos fue suspendido por la lluvia, pero aprovechamos para cenar y ojear una tienda de discos (donde por cierto nos encontramos por tercera vez al mismo señor peruano que habíamos visto en nuestra visita al harén y en el bazar de las especias. Estuve a punto de pedirle el email para analizar estos azares del destino, pero no me atreví).
Para llegar al hotel tomamos el tranvía nº 38 desde Karakolai a Sultanahmet, que casi perdemos por unos minutos.
Lunes 22 de Septiembre de 2008 Crucero Bósforo – Pequeña Santa Sofía
Crucero por el Bósforo. El barco salía del muelle 3 de Eminönü a las 10:35; tras dos horas de trayecto hemos bajado en la última parada: Anadolukavagi, con lo cual al fin pisamos Asia ¡Qué ya era hora!
Aquí destacaría las ruinas del Castillo de Anadolu en lo alto de la cima, desde donde se tienen unas vistas muy hermosas del Mar Muerto.
Por la tarde volvimos a pasar por Rustem Pasa Kamii para que, los que aún no la habían visto, disfrutaran de esta Mezquita que no es tan conocida como otras pero, sin embargo, está decorada con una gran majestuosidad. 











Por la noche un té en los tranquilos jardines de la Iglesia de San Sergio y San Baco, popularmente conocida como La Pequeña Santa Sofía (Küçuk Ayasofya Camii); una Mezquita que nos quedaba al lado del Hotel. Antes tuvimos que atender la petición de un joven turco que andaba todos los días “cazando” turistas para que le resolviesen ejercicios de su libro en español, pues su intención era irse a vivir a Granada próximamente.
Martes 23 de Septiembre de 2008 Dolmabahce - Madrid
Visita al Palacio Dolmabahce y vuelta a Madrid después de pasar esta inolvidable semana en el país de los mil y un gatos.
Gracias a todos mis compañeros de ruta por este viaje inolvidable.


sábado, 6 de julio de 2013

Final del libro "El atlas de las nubes"

             Acabo de terminar el libro de David Mitchell "El atlas de las nubes" (llevado a la pantalla recientemente por los hermanos Wachowski) y me gustaría transcribir su final porque me parece un texto muy hermoso y con mucha miga. Aquí os lo dejo.

              Mis recientes peripecias me han llevado a filosofar largo y tendido, sobre todo por las noches, cuando lo único que se oye es el rumor apacible del arroyo que transforma eternamente rocas en guijarros. Así discurren también mis pensamientos. Los historiadores identifican ciertas tendencias y las plasman en leyes que regulan los auges y caídas de las civilizaciones. Mi filosofía sigue el procedimiento inverso, a saber: la historia no admite leyes, sólo consecuencias.
          ¿Qué determina las consecuencias? Las acciones depravadas y las acciones virtuosas.
¿Y qué determina las acciones? Las creencias.
Las creencias son al mismo tiempo el premio y el campo de batalla, ya sea en el interior de la mente como en el espejo de ésta, vale decir, en el mundo. Si de verdad nos creemos que la humanidad es una escala de tribus, un coliseo de conflictos, explotación y bestialidad, semejante humanidad terminará tomando carta de naturaleza y serán los diveros Horrox, Boerhaave y Goose de la historia quienes se lleven el gato al agua. Vosotros y yo, los acaudalados, los privilegiados, los afortunados, no tendremos de qué lamentarnos en un mundo así, siempre que no nos abandone la suerte. ¿Qué más da si nos remuerde la conciencia? ¿Por qué restar legitimidad a la supremacía de nuestra raza, de nuestros buques de guerra, de nuestro legado, de nuestro patrimonio? ¿Por qué habríamos de luchar contra el orden “natural” (¡ah, qué palabra huidiza y artera!) de las cosas?
¿Por qué? Por la siguiente razón: un buen día, ese mundo completamente dominado por los depredadores se consumirá a sí mismo. Sí, el diablo devorará a los últimos hasta que los últimos sean los primeros. En un individuo, el egoísmo corrompe el alma, en la especie humana, el egoísmo significa la extinción.
¿Acaso llevamos esta entropía escrita en nuestra naturaleza?
Por el contrario, si nos convencemos de que la humanidad puede trascender colmillos y garras, si nos convencemos de que las diversas razas y credos pueden compartir pacíficamente la tierra, exactamente igual que los huérfanos comparten el árbol candil, si nos convencemos de que los gobernantes deben ser justos, de que la violencia debe dominarse, de que el poder ha de ser responsable y las riquezas de la tierra y los océanos deben repartirse equitativamente entre todos, este mundo se hará realidad. No me engaño. Ya sé que es el más difícil de todos los mundos posibles. Los tortuosos avances logrados en el curso de generaciones enteras pueden echarse a perder con la simple rúbrica de un presidente miope o el mandoble de un general envanecido.
Una vida dedicada a forjar el mundo que me gustaría que heredase Jackson, no el mundo que me da pavor legarle, es, a mi modo de ver, una vida digna de ser vivida. Cuando vuelva a San Francisco pienso abrazar la causa abolicionista. Porque le debo la vida a un liberto y porque por algún lugar hay que empezar.
Ya me parece oír la reacción de mi suegro…
-Ah, estupendo, Adam…
¡Sentimientos liberales! ¡Pero a mí no me vengas con monsergas de justicia! ¡Vete a Tennessee montado en un pollino y ponte a convencer a esos palurdos sudistas de que en realidad son negros pintados de blanco y de que sus esclavos son blancos pintados de negro! ¡Vete a Europa y ponte a decirles que los derechos de los esclavos del imperio son tan inalienables como los de la reina de Bélgica! ¡Ah, terminarás pobre, canoso y ronco en las reuniones del partido! ¡Te escupirán, te dispararán, te lincharán, te aplacarán con medallitas y los paletos te despreciarán! ¡Te crucificarán! Ingenuo y soñador Adam. Quien osa desafiar a esa hidra de cien cabezas que es la naturaleza humana lo termina pagando con espantosos sufrimientos, ¡y su familia también! ¡Y cuando exhales el último suspiro, sólo entonces, te darás cuenta de que tu vida no ha sido más que una minúscula gota en un océano infinito!

Y sin embargo, ¿qué es un océano sino una multitud de gotas?

lunes, 23 de enero de 2012

Recetas para no tomar



Mar: Repíteme esa receta.
Prado: Fríes el pollo, un poquito de vino blanco y por último los spaguetis.
Javier: ¡Lo que aprendo con vosotras dos!
Mar: El próximo día me la traes por escrito Prado, con buena letra.
Javier: ¡Joer tía que morro que tienes! Te la está explicando, encima le pides que te la escriba…Haz como yo memorízala y cuando llegues a casa la apuntas.
Mar: Tengo muy mala memoria.
Javier: Entonces coge papel, boli y apunta la receta ahora mismo. Yo te doy un folio.
Mar: Prefiero que Prado me la escriba y me la traiga el próximo día que nos veamos.
Javier: Yo no lo haría desde luego.
Mar: ¿A ti que bicho te ha picado?
Javier: Lo siento, hay ciertas actitudes que me hacen saltar. Es que no comprendo que alguien te está dando algo con toda su amabilidad y que ni un gracias o un por favor a cambio, encima le exiges que te lo apunte, te estás comportando como si estuviese a tus órdenes, la estás faltando el respeto ¡Prado no te dejes!
Prado: Ni me había dado cuenta Javier, yo se la iba a escribir y ya está.
Mar: ¿Entonces por qué te metes Javier? El problema lo tienes tú.
Javier: No tengo ningún problema, sólo opino. Ahora si a Prado le parece bien estupendo, pero la tengo aprecio y no me gusta que la traten como tú la estás tratando en este momento.
Prado: Gracias Javier, pero no te des mal por mí, de verdad, a mí no me cuesta.
Javier: No es cuestión de si te cuesta o no sino de quererte un poco más y ponerte en tu sitio.
Mar: ¡Las tonterías que tiene una que escuchar! Prado tú me la traes y punto.
Javier:Prado haz lo que quieras pero ya me hubiese gustado a mí tener un amigo que me abriese los ojos, yo lo he aprendido por mí mismo a base de disgustos. Espero que tú no necesites malas experiencias...

domingo, 22 de enero de 2012

Los descendientes: El descenso a la realidad


Los descendientes es una interesante película que se deja ver muy bien, con un formidable George Clooney y buenos secundarios como la joven Shailene Woodley que interpreta a Alexandra King; la hija mayor.
También se podría haber titulado el descenso, el decente o incluso y siguiendo con palabras que comiencen por “de” el despertar.
Da gusto ver en la pantalla personajes de una integridad y honestidad como la de Matt King (George Clooney). Es un hombre tranquilo de los que seguramente pasan desapercibidos porque más bien está en la sombra sin hacer mal a nadie. Absorbido por su trabajo ha abandonado la vida familiar y tiene mujer e hijos como quien tiene un chalet en la playa; para las vacaciones. Este quizás sea su mayor defecto, en mi opinión.
De pronto un accidente deja en coma a su mujer y ese es el comienzo de una serie de revelaciones para Matt: Lo que él creía una familia transparente ocultaba unos cuantos secretos. Todo esto unido a un problema con la posible venta de unas tierras heredadas de unos ancestros (de ahí el título del film) le hacen bajar de la nube en que vivía y pensar por primera vez en las verdaderas prioridades y en su propia felicidad.
Muchas veces vivimos rodeados de mentiras, no queremos ser conscientes de la verdad o ni siquiera pensamos; como Clooney, que pueda existir otra realidad ya que él es lo que ves, no oculta absolutamente nada, un tipo natural y sencillo pese a todo el dinero que tiene. Pero la vida está llena de apariencias y donde parece haber, como es el caso, una familia maravillosa, si rascas un poco ves a una mujer que harta de no ver a su marido prefiere no hablarlo con él y pasar directamente a entretenerse con un ligue; eso sí gastándose los dineros de Clooney que para eso sí que le tiene en cuenta, una hija de 17 años bastante rebelde pero con una madurez que ya querría su padre y una niña de 10 que da muchos momentos cómicos al film. Incluso el novio de la hija mayor, deducimos en una conversación, que no es tan “tonto” como parece.
Me ha recordado por el argumento, que también comienza con un accidente (por cierto el accidentado es
Jean Dujardin; un galán de gran actualidad por The Artist) y sigue con un montón de falsedades que salen a la luz, a la cinta francesa Pequeñas mentiras sin importancia.
Los paisajes de Hawai, unidos a ese dilema entre vender o proteger unos terrenos vírgenes, son como una metáfora del film: ¿Merece la pena llevar una vida auténtica como la de nuestros antepasados, con una serie de valores, aunque casi todo lo de tu alrededor sea pura superficialidad y se esté “pudriendo”? Es que a veces no existe ni posibilidad de plantearse dilemas como este, porque hay personas que nacen como la tierra de Hawai; con buenas raíces y si lo pensasen bien es pura estupidez venderse para que otros saquen beneficio, cuando esa no es tu naturaleza. Mejor saber ser uno mismo, respetarse y que los demás si quieren sacar provecho, que lo hagan con su propio trabajo. Para hacer esto hay que tener personalidad y Clooney tras la caída a los infiernos de una realidad que sabe llevar con mucho estilo, parece que sabe poner las cosas en su sitio, encontrando al fin su propio lugar en el mundo. Como dice el refrán: No hay mal que por bien no venga.
¡Viva todo lo auténtico, lo que no ha sido maleado, lo que no ambiciona nada ni pretende ser diferente de lo que es! Tierra, personas...da lo mismo. Bienvenido todo aquello que es tan natural como la vida misma, esos paraísos que devuelven la esperanza en que otro mundo es posible.

viernes, 13 de enero de 2012

Melancolía: El árbol de la muerte

He ido ayer a ver la película Melancolía. Lars Von Trier tiene el don o la maldición de conseguir transmitir a la perfección las sensaciones más terribles que pueden bullir en el interior de un ser humano.
La historia va sobre dos hermanas, que sin embargo yo estoy convencida de que son realmente una misma persona. Se trata el tema de la bipolaridad, pero como siempre son mis teorías.
Claire (Charlotte Gainsbourg) es la parte equilibrada, que prefiere no mirar demasiado a su interior y colocarse una sonrisa permanente de "aquí no pasa nada". Cualquiera que la vea desde fuera, le parecerá que lleva una vida normal, más o menos bajo control, como la de la mayoría de la gente.
Justine (Kirsten Dunst) sería como la verdadera personalidad de la protagonista, oculta tras la sonrisa que elude el conflicto y finge tranquilidad, es alguien sin fuerzas apenas para vivir, sumida en un estado depresivo y a quien las emociones más devastadoras la paralizan. Es su otra parte (su hermana Claire) la que la mueve y la anima a seguir hacia delante y a veces parece lograrlo pero enseguida vuelve a caer en su “lado oscuro” y hacer cosas sin ton ni son que desconciertan a los de su alrededor, consiguiendo alejarlos. En sí misma Justine es un perfecto ejemplo de bipolaridad.
La realidad está ahí enfrente y hay cosas muy duras que nos pueden aplastar en cualquier momento (para mi ese posible choque del planeta Melancolía contra la tierra, sería como una metáfora de ese estado de tristeza profunda devastadora). Supongo que por eso mismo existe la diversión, la fantasía, las diferentes creencias o el relativizar las cosas, cada cual tiene su fórmula, porque hay demasiados sucesos que vivimos en el día a día o que vemos en los medios que a poco sensible que seas te tocan profundamente y hay que encontrar la forma de pese a todo ser lo más feliz que podamos o al menos sería lo suyo porque estando triste o alegre la vida pasará igualmente, mejor entonces elegir la alegría, digo yo. Aunque el que sufre depresión no tiene voluntad para decidir su estado de ánimo, este decide por él.
Cuando pienso en ese estado mental depresivo que tan bien expresa Lars Von Trier, cuando siento lo que supone el simple hecho de ser humano, la angustia que se padece en ciertos momentos de la vida irremediablemente (pérdidas, fracasos…), entiendo perfectamente porque hay personas que parecen no enterarse de nada de lo que sucede a su alrededor y que simplemente viven sin pensar en exceso en un pequeño mundo creado a su medida, tomando cierta distancia del dolor. Creo que un poco o un mucho de esto es necesario porque siendo demasiado consciente de todo, sin edulcorante alguno, apaga y vámonos, se haría todo cuesta arriba y esto sería una auténtica pesadilla estilo Melancolía.
Tendré que meditar a ver si vuelvo a ver algo de este director porque me deja muy tocada un par de días por lo menos, aunque por otra parte hay muchísima belleza en cantidad de escenas, sobre todo al principio y al final. Me ha recordado bastante a la película El árbol de la vida de Terrence Malick, aunque esta última se centra en la luz y no en la oscuridad del ser humano, con lo cual es bastante más gratificante su visionado al desprender mucho amor, sobre todo en su escena final tan llena de esperanza. Pero claro es que Lars Von Trier no recurre a la espiritualidad; como sí lo hace Malick, sino a la realidad en su estado más trágico y sólo nos obsequia hacia el final con un poquito de fantasía por parte del personaje de Justine; muy de agradecer aunque dure poco, que fue lo que más me gustó del film.
Yo no hubiese titulado esta peli Melancolía sino Depresión o El árbol de la muerte y no recomiendo a nadie muy bajo de ánimo ir a verla.

martes, 10 de enero de 2012

Regateando sin fin



Luis: Me fastidia muchísimo el tema de las compañías de móviles, hay que estar regateando como en un mercadillo para conseguir una buena oferta y eso no me gusta nada de nada.
Pascual: Yo antes me daba mal como tú, pero ahora lo tengo bien claro “no me caso con nadie”. Me quedo con el que más me da y cuando otro le supera me borro del primero y adiós muy buenas.
Luis: Pero es que esa no es mi forma de ser, no me gusta hacer así las cosas, soy fiel por naturaleza.
Pascual: ¿Y crees que a mí sí? Eso sí, yo ahora soy super infiel porque no me dejan ser de otra forma. Mi primer desengaño fue con Moviline, llevaba 15 años con ellos y mientras a los usuarios nuevos les hacían unas ofertas increíbles conmigo fueron muy duros; cuando les llamé para pedir que me igualasen con los recién llegados me negaron hasta bajarme la cuota un mísero euro…Aquello fue el “no va más”, me cabreé y les mandé a hacer puñetas y desde entonces he descubierto que cuanto más exiges, más amenazas con que te cambias de compañía y más te ven en plan “este me monta el pollo", más regalitos obtengo.
Luis: Me parece muy fuerte, es que no consigo aceptarlo, debería haber una regulación sobre los derechos del cliente y que las compañías la cumpliesen.
Pascual: Pero eso es pura utopía, La política es el “vale todo”, pues lógicamente para nosotros los usuarios también todo vale.
Luis: A veces pienso que lo que antes era ser una persona normal, ahora equivale a ser tonto. Estoy bastante confundido porque no sé ser de otra forma.
Pascual: Pues vete espabilando chaval que aún te queda mucho por ver.
Luis: No me digas eso que me deprimo, me niego a formar parte de esto.
Pascual: Pero es la realidad, no puedes vivir fuera del mundo, es lo que hay.
Luis: Al menos que no me quiten la satisfacción de poner quejas, reclamaciones y escribir cartas a los periódicos. Yo creo que siempre existe el derecho al pataleo.
Pascual: Mientras tengas ganas, fuerzas y si aún tienes esperanza ¿por qué no? Yo es que ya paso de todo, luchar tanto en tantos ámbitos es muy cansado, me pliego y punto, no doy para más.
Luis: Te entiendo, te respeto.
Pascual: Y yo te admiro porque pese a todo lo que hay no tiras la toalla.

sábado, 7 de enero de 2012

The Artist: Miedo al fracaso


Me ha encantado The Artist, he salido enamorada de la música, de la fotografía, del guión, del protagonista…Transmite un montón de sensaciones siendo muda o precisamente al serlo. Me hizo reír, llorar, suspirar…
Ese gran Jean Dujardin haciendo de George Valentín y la expresiva Bérénice Bejo como Peppy Miller, hacen muy buen equipo y no olvidemos al perro que es también un personaje muy importante.
George Valentín está en lo más alto de su carrera en el cine mudo, es el número uno, todo el mundo lo adora y aclama. Pero la sociedad avanza y comienza el cine sonoro. Es curioso que George ni intenta hacer una prueba para adaptarse al futuro cinematográfico; que ya se está volviendo presente. Es muy comprensible ¿quién siendo el número uno y con toda la fama bien merecida, con un sitio en lo más alto, va a arriesgarse cuan novato a un posible fracaso? Lo que George quisiera es que el tiempo se detuviera y los artistas fuesen mudos para siempre.
Esto me recuerda lo difícil que llevan bastantes personas los cambios en la vida, no quieren avanzar pese a que todo lo de su alrededor lo hace, se quedan detenidos en su territorio conocido, lleno de seguridad, comodidad. Se desenvuelven en una vida con límites establecidos y que saben donde empieza y termina. Incluso quienes no es que tengan una vida maravillosa, pero al menos la controlan.
Otros son más atrevidos, se lanzan a piscinas que no saben ni siquiera si tienen agua, aunque suelen ser personas que no tienen nada que perder o bien muy seguras de sus posibilidades, optimistas por naturaleza, no se plantean que puedan irles mal las cosas.
El tema del orgullo está también muy bien tratado, los que no se dejan ayudar porque no soportan que los demás sientan compasión o lástima hacia ellos, porque se saben grandes y creen que pueden soportarlo todo aunque por dentro se estén muriendo de angustia, pero eso jamás lo expresarán porque incluso morir es preferible a demostrar la menor debilidad de carácter.
Me encantó el afecto y la empatía del mayordomo, de Peppy y del perro hacia George porque sin ellos el protagonista de esta película se hubiese hundido en la más honda miseria. El valor de la amistad, del cariño, las personas (y animales) fieles por naturaleza, que se olvidan de sí mismos por un buen rato y se dan cuenta que otro necesita un buen empujón para poder continuar adelante, que no se quedan en la frase sencilla y fácil de decir, sino en los hechos, que se “mojan”.
Lógicamente, cuan idealista incurable que soy, esto ha sido lo que más me ha gustado del film, ese “sin ti no es posible seguir, te espero”, el apoyo incondicional capaz de resucitar a un muerto. Cierro los ojos y recuerdo cosas importantes en mi vida y los gestos de amor incondicional son sin duda de lo que primero me viene a la memoria porque calaron hondo, dejándome un imborrable recuerdo.

lunes, 2 de enero de 2012

¿Por qué amar a los animales?

Y para compensar mis últimas entradas; un tanto críticas, porque hacen hincapié en la parte oscura del ser humano, os dejo este vídeo que es pura ternura y muy verdadero su mensaje. Me quedo con lo que transmite: Paz, amor sobre todo hacia los animales y pura inocencia ¡Lo que tenemos que aprender los seres humanos de ellos!

Acerca de la falsedad


Lola: El mundo está lleno de gente falsa.
Manuela: ¿Por quién lo dices?
Lola:Lo digo por tantos que no acabaría…Me revientan muchísimo las personas que están con el “qué pena me da que te pase esto”, que pudiendo hacer algo y habiéndolas hecho tú encima un montón de favores, muestran una cara de lástima que para qué, pero se quedan tan panchas.
Manuela: Ja, ja. Eso se llama “hacer el paripé”. De esos conozco a varios, sobre todo en mi curro, pero entonces saco mi lado escorpión y les meto un aguijonazo del estilo “a mí también me dará mucha pena el día que te pase a ti”. Y a partir de entonces ni un favor ni medio les hago.
Lola: Eres la leche ¿Por qué no pasas simplemente? Eso es buscarse problemas.
Manuela: ¿Y que se crean que soy idiota? A veces soltando frases del estilo es cuando reaccionan y se vuelven super amables, por lo que les pueda pasar…
Lola: O bien un enemigo más a añadir a tu lista.
Manuela: No lo creas, no lo creas, hay muchas personas que sólo entienden del "látigo", penosamente, sino no te respetan.
Lola: Mi técnica es la de tratar como me tratan. Que alguien es más falso que para qué, pues yo ídem y sonreiré, pero luego haré lo que me dé la gana. Eso sí, siempre con estilo, el glamour es lo último que se pierde.
Manuela: ¿Y no te cabreas y te sale alguna mala respuesta?
Lola: Cuento hasta diez y luego respondo, porque como dice Gustave Le Bon “No nos quejemos demasiado de ver a la hipocresía gobernar a los hombres. El mundo sería un infierno si no existiera la hipocresía”.
Manuela: Pues qué pena si eso es así, mal me lo pones, pero...No sé qué decirte.


lunes, 26 de diciembre de 2011

Feliz Navidad y Próspero 2012

El tema de las felicitaciones navideñas ha variado bastante en los últimos tiempos; por lo menos esa es mi experiencia. En 2011 he recibido alguna llamada, poquitas postales, algún sms y sobre todo “FELIZ NAVIDAD” vía email o redes sociales. Los que tienen móviles con conexión a internet, al parecer han recibido muchas felicitaciones a través de la aplicación Whasap; que se está poniendo tan de moda que ha forzado a muchas compañías a ofrecer gratis los sms si contratas sus tarifas.
Aún recuerdo las navidades anteriores a 1998; que es cuando comencé a usar internet y compré además mi primer móvil, por aquel entonces recibía y enviaba bastantes postales por Navidad, cosa que me encantaba y de las que sigo disfrutando muchísimo. Poquito a poco han ido transformándose nuestros hábitos.
Respecto a las redes sociales, la parte positiva que le veo, es que me han permitido retomar el contacto con familiares y antiguos compañeros de estudios que, debido a la distancia física o por circunstancias de la vida, llevaba tiempo sin saber apenas de ellos. Si presto atención a lo que van “colgando”, les voy conociendo un poco mejor: gustos, ideas, viajes…Incluso les felicito por su cumpleaños y ellos a mí también. Sinceramente me parece muy positivo.
Habrá quien diga que es frío o incluso falso e impersonal o que se mantiene el contacto con los que están en tu presente y punto. En mi opinión, conforme la vida va trascurriendo, lo habitual es que la gente se empareje o por el motivo que sea se pierda bastantes veces el contacto y tener esa pequeña conexión, aunque sea en el ciberespacio, me alegra bastante. Distinto sería que nuestra vida girase sólo entorno a esto, porque entonces sería una existencia muy triste. Cada cosa tiene su utilidad y no se le deben pedir peras al olmo.
Es toda una paradoja la comunicación, que si se usa mal, te acerca al que está lejos y te aleja del que está cerca, como quienes por ejemplo comen con una cuchara en una mano y el móvil prácticamente en la otra, les hablas pero no te hacen ni caso, porque están a lo suyo; cuanto más joven más tendencia en general, pero digo yo que ya se les pasará la euforia por la novedad y todo volverá a ocupar su sitio, tiempo al tiempo.
Os deseo Feliz Navidad y un Próspero 2012.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El Camino



De repente ocurrieron una serie de sucesos y sentí como si “golpeasen” la visión que tenía del mundo hasta entonces. Lo que antes me parecía claro y aceptaba sin más, ahora era valorado y cuestionado. Empezó a entrarme una gran desazón interna “¿y si he estado equivocada todo este tiempo?”, pero a la vez razonaba “si veía las cosas hasta ahora de esta forma, qué le voy a hacer, supongo que todo tiene su momento”.
Me di cuenta de que no respetaba mis propios derechos, que iba por la vida siguiendo constantemente a los demás, hasta tal extremo de desconocer ni dónde estaba ni hacia dónde iba. Observé asimismo lo fácil y cómodo que es dejarse llevar y lo complicado de encontrar de nuevo el propio camino; no sabiendo en que recoveco fue abandonado.
Muchas personas no entendieron mi comportamiento. Pero no podía ocupar el sitio de antes, ni aunque quisiera, porque ya no era la misma persona, con lo cual la etiqueta que otros me habían puesto caía al suelo al no identificar a nadie. Incluso entendí por primera vez a todas esas personas de mi pasado que se alejaron y que en su momento me dejaron bastante descolocada y sentí brevemente una identificación con ellas.
Comencé a transitar bastante a oscuras y con tropiezos, comprobando que hay personas de gran generosidad que, haga lo que haga, me van a querer y respetar siempre, lo que me animó muchísimo. Es la gente de la que quiero rodearme en lo posible a partir de ahora, porque no esperan que cubra ningún hueco de sus vidas, sino que saben completarse por sí mismas y vivir sin aplastar a nadie, como deseo también hacer yo misma.
He decidido no juzgar en lo posible, porque si esto me ha ocurrido a mí le puede pasar a cualquiera. Cada uno ve el mundo a su manera y sigue su propio proceso, no veo por lo tanto correcto forzar a otros a ver la vida de modo distinto al que la ven en cada momento. Si algo no me gusta simplemente me apartaré y viviré dejando vivir a un tiempo, porque nadie tiene más razones que nadie, ¡qué sabré yo si un suceso en apariencia negativo no será una piedra necesaria que debe permanecer justo donde está, en esa parte del camino!
Sólo sé que no sé nada.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Avaricia - Codicia

Avaricia y codicia son dos términos diferentes. Lo que los distingue sobre todo es que el avaricioso es el que posee y no quiere perder sus posesiones y el codicioso el que simplemente desea poseer sin límites.
A mí me resultan muy curiosas los avariciosos que teniendo muchísimo dinero son capaces de los mayores sacrificios personales por no gastarlo y pienso que el día que mueran van a hacer felices a muchos herederos. Creo que la avaricia enturbia la mente o es enfermiza porque la incapacidad de disfrutar del aquí y ahora pudiendo hacerlo, es un sinsentido. No obstante, salvo que dependas económicamente de alguien así, es un problema personal que afecta sobre todo al que lo padece.
Al codicioso le veo bastante relacionado con el envidioso, porque todo lo que ve lo quiere para sí y eso es muy peligroso. La codicia es el origen de muchos de los grandes desastres de la humanidad porque nunca hay bastante, no se respeta lo ajeno ni se ven los límites, aquí aparece el “todo vale” y sin pensar en nada ni nadie la tendencia es arramblar con todo.
Creo que vivimos tiempos en que unos cuantos codiciosos nos están fastidiando bien al resto, de vez en cuando sale alguno en las noticias, pero mi pregunta como la de mucha gente es: ¿por qué no se pone más interés para que no ocurran estas cosas y de paso se les obliga a que devuelvan lo sustraído?Vivimos con una élite llena de malos ejemplos, por no utilizar palabras más fuertes y lo habitual es que no les pase nada, así que al final no me extraña que muchos se sientan tontos haciendo lo que deben y se tornen en lo que ven, porque luego encima a la hora de pedir responsabilidades al que más exigen es al que parece hacer mejor las cosas porque el otro vete tú a saber “ande andará”.
Uno de mis mayores deseos es que esto vaya mejorando poco a poco, que exista una mayor conciencia social resultado del propio cambio individual y que nadie perdamos la esperanza de que otro mundo mejor es posible.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Soberbia

El soberbio te suele mirar por encima del hombro, como si estuviera subido a un escalón mientras te habla y en vez de sugerir ordena con frases tan maravillosas como “me he enterado que ha fallecido XXXXX, vete a dar el pésame de mi parte y les dices a todos que les echo mucho de menos”. Yo antes me callaba e incluso lo hacía sin rechistar, no sé exactamente si por educación o porque me daba lo mismo, pero actualmente respondo con un “lo que acabas de decir no me parece lo más correcto, vete tú o si no puedes llamas por teléfono para que sepan lo mucho que ciertamente les echas de menos”.
Otra solución sería el por un oído me entra y por otro me sale, o también conocida como a palabras necias oidos sordos, pero yo suelo preferir dejar las cosas claras.
Si es que la vida me ha enseñado que no hay peor cosa como que alguien te coja tanta confianza que crea que estás a su disposición y por supuesto sin un “por favor”. Y esto no es sólo por lo de que “la confianza da asco”, pues a mí al menos me ocurre que es capaz de decirme frasecitas del estilo personas que hace años que no veo, es simplemente porque confunden que seas alguien pacífico con que eres manejable. Yo como considero que todos los seres humanos somos iguales, no me gusta que me traten ni a mí ni a nadie así… ¡Señores, que la esclavitud se abolió hace años y el que quiera peces que se moje el culo!
En mi opinión no hay mayor virtud que la prudencia al tratar con los demás; sobre todo si no se les conoce a fondo y el respeto es algo que nunca debería perderse en las relaciones porque no suele haber vuelta atrás cuando se traspasan ciertos límites. Y como siempre aclaro que por supuesto también tengo lo mío, faltaría más. No merece la pena darle más vueltas sino exclamar un “¡pasando!” como diría Bruno.

sábado, 10 de diciembre de 2011

La piel que habita Caperucita

Después de ver la última película de Almodóvar La piel que habito aún sigo pensando ¿qué he visto exactamente? Y mi conclusión ha sido la siguiente: El cuento de Caperucita roja en versión almodoriana.

(Aviso que está plagadito de spoiler, mejor no leer mi opinión si no la has visto).
Desde luego que el personaje del tigre se lo podía haber ahorrado porque es de lo más ridículo que he visto en mucho tiempo, pero según he leído en la web de La Piel que habito tiene su porqué, al parecer es una referencia a unas notas de Elías Canetti sobre "El enemigo de la muerte": "el ininterrumpido ir y venir del tigre ante los barrotes de su jaula para que no se le escape el único y brevísimo instante de la salvación". Pues digo yo que si el tema era tan profundo que podía haber puesto al tigre directamente y no a semejante especimen…¡Madre mía qué disfraz tan cutre y encima qué tipo más asqueroso!
El lobo doctor Robert (Antonio Banderas) le coge ojeriza al pobre Caperucito Vicente (Jan Cornet), porque se supone que ha violado a su niña Norma (Blanca Suárez), con las consecuencias que ello conlleva y decide vengarse, más bien ensañarse. Pero yo pienso que la niña ya estaba mal en sí misma, no siendo de extrañar no sólo por la genética sino por los personajes que tenía que tratar en el día a día en su casa. Cualquiera no hubiese acabado parecido, yo es que andaría escondida no fuese a ser que a mi padre le diese por retocarme la nariz mientras dormía o vete a saber tú el qué o que sorprendiese una noche al amante de mi madre intentando el salto del tigre. Y por supuesto no olvidemos que la muchacha presenció el lanzamiento por la ventana de su progenitora, por si no tenía ya bastante la pobre.
El caso es que el lobazo cirujano Robert se lleva a Caperucito a su “choza” y allí con la abuelita Marilia (Marisa Paredes) de cómplice, martiriza hasta tal punto al pobre chaval, que no es que se lo coma pero de él queda invariable lo mismo que cuando te zampas algo: Los huesos.
Caperucito se transforma en Caperucita Vera Cruz (Elena Anaya), la doble de la mujer fallecida del doctor, en recuerdo lo de Cruz supongo que a Penélope o al estado mexicano al unirlo con el nombre. Vicente-Vera aprende por el camino y practicando yoga que no somos el cuerpo sino que hay algo dentro de cada uno de nosotros, inaccesible para el resto, inviolable y donde uno puede obtener refugio y la fuerza necesaria para poder con todo lo que te echen y más. Este punto reconozco que es el que más me ha gustado del film.
Como en el cuento, también hay tiros y muertos al final y Caperucita Vera consigue escapar y volver a su casa sana y salva, aunque en este caso bastante irreconocible y la abuelita no corre la misma suerte.
Lo más curioso de este argumento kafkiano es que el doctor Robert creía que se estaba vengando del sufrido Vicente-Vera, cuando a mi entender le hizo el favor de su vida, porque para mí que el chaval no lo tenía aún muy claro, pues aunque le gustaban las mujeres, era más como si él fuese también una mujer (en varios momentos se hace referencia a su gran lado femenino), creo que era cuestión de tiempo que Vicente hubiese abandonado el pueblo y se plantease que algo había ahí. L
a chica de la tienda que tanto le gustaba a Vicente, pero que era lesbiana, cuando le ve convertido en Elena Anaya se le nota así como un destellazo en la mirada ¡Fíjate tú qué suerte que alguien que está enamorado de ti regrese en plan sex-symbol! Conclusión: Aunque no salga porque es el final del film, fijo que se liaron y todos felices y comiendo perdices.
Por cierto que el colectivo de transexuales he leído que está que trina con esta peli, donde la transexualidad es tratada como una vulgar venganza y de un modo muy teatrero. Estoy de acuerdo.
¡Anda qué!, Pedro esta vez te has superado, no sé yo de dónde se puede sacar uno un argumento tan enrevesado, ¡ah, sí! de la novela "Tarántula", del francés Therry Jonquet, tendré que leérmela a ver si entiendo mejor la trastienda de los personajes, que hay mucha.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Estupenda Web Arte Románico

Si te gusta el arte y en concreto el románico, Antonio García Omedes, aragonés de Ainzón (Huesca), de profesión cirujano, ha hecho en sus ratos libres una completísima página web, con más de doce millones de visitas, compendio de mucho esfuerzo y su gran pasión por el arte y la fotografía.
Aquí os dejo el enlace: ARQUIVOLTAS
Ciertamente internet está lleno de gente generosa que abre caminos para que otros podamos seguirlos y disfrutarlos. Gracias Antonio.

martes, 6 de diciembre de 2011

25 grados en invierno

Si tengo una cualidad o defecto, que no tengo muy claro qué es; lo dejaré en ambas cosas, es que si me propongo una cosa, salvo que vea que puedo perjudicar a alguien o que a veces tristemente la mejor solución es no hacer nada, no me suelo dar por vencida con facilidad, me gustan los retos.
El caso es que andaba como loca buscando la película belga “25 degrés en hiver” (25 grados en invierno), con subtítulos en castellano.
Creí encontrarla en EBAY, a muy buen precio por cierto, pero estaba en versión original con subtítulos en francés y holandés. Ya hasta me había planteado traducir, con la revisión de alguien más cualificado, los subtítulos del francés al castellano y aprender a incrustarlos, cuando la estuve viendo y me percaté de que sólo salían subtítulos cuando hablaban en otra lengua diferente a la francesa y claro yo de francés escrito aún, pero hablado...Y eso que a los belgas me resulta mucho más fácil entenderles, cosa que siempre me ha chocado.
¡Qué disgusto! (Como dice un amigo mío “si para ti eso es un disgusto, te debe ir bastante bien la vida”).
El caso es que había buscado por todos lados y nada, nada…Y al final se me ha ocurrido entrar en la página del Catálogo de libros y materiales varios de las Bibliotecas de la Comunidad de Madrid ¡Tachán, ahí estaba! y al ladito de casa. Como en la vida misma a veces la solución a un problema está más cerca de lo que parece.

¡Vivan las Bibliotecas!

viernes, 25 de noviembre de 2011

Sobre la fábula rana y escorpión

Maruca: ¿Conoces la fábula de la rana y el escorpión?
Alba: Sí, un escorpión que quería cruzar al otro lado de un río pero no sabía nadar y una rana que sí sabía pero que conociendo que los escorpiones pican a la mínima no quería correr el riesgo de que, llevándole a su espalda, a mitad de trayecto la picase y muriese. Mas el escorpión la convence de que no es tan tonto como para hacerlo puesto que lógicamente morirían ambos, la rana se lo cree y bueno…En mitad del río el escorpión va y la pica…Y luego dice algo así como “lo siento, no he podido evitarlo”.
Maruca: ¿Y qué opinas? ¿De quién es la culpa, del escorpión o de la rana?
Alba: De ambos y a la vez de ninguno. Además ese término de culpa no me gusta, yo hablaría más bien de responsabilidad.
Maruca: ¡Anda, me has dejado de piedra! ¡Esa respuesta sí que no me la esperaba! Normalmente la gente se identifica con uno de los personajes y se pone a despotricar del otro.
Alba: Para mí la responsabilidad de lo ocurrido es por la ignorancia acerca de nuestra propia naturaleza. Si pienso bien del escorpión; puesto que nada en la historia te dice que pienses mal, concluiría que el escorpión miente, pero porque no sabe que tiene una naturaleza que por la razón que sea le hace sacar su veneno incluso contra sí mismo. Por tanto si conociese su naturaleza no prometería tan alegremente a la rana que no la iba a picar.
Maruca: Demasiado bien piensas del escorpión. Y la rana, ¿qué opinas de ella?
Alba: La rana tiene que unir a esa naturaleza servicial que no puede evitar un poquito de discernimiento. No se puede ser tan crédulo cuando estás arriesgando algo tan serio como es tu propia vida, hay que quererse más a uno mismo y protegerse un poquito, sobre todo cuando ya sabes lo que le gusta hacer “putadicas” a un escorpión, que hay bastantes antecedentes.
Maruca: Pero yo a favor de la rana diría que el razonamiento de que si el escorpión la inyectaba veneno morirían ambos, es como para creérselo, seguramente la rana no pensó en que el escorpión iba a cometer semejante estupidez, lo tenía por más listo.
Alba: La naturaleza, nuestros instintos, muchas veces ciegan cualquier razonamiento. Para mí la moraleja de esta fábula es que jamás nadie debe llevar sobre su espalda el peso de otra persona, porque eso significa que estás dejando que te parasiten y no son relaciones sanas por mucho escorpión o rana que seas; o ambas cosas según las circunstancias. Si tú sabes cruzar un río eso es estupendo, si otro para hacerlo necesita subirse en tu chepa, mal vamos, mejor o le enseñas a nadar o a construir una barca o simplemente te vas y punto.
Maruca: ¿Y no te sentirías culpable si te vas y dejas ahí al escorpión sin ayudarle?
Alba: Se puede ayudar hasta cierto límite; sin ponerse uno mismo en peligro, es de cajón, además eso de la culpa lo usa mucha gente para manipularte en la sombra, nadie es responsable de la felicidad última de nadie, piénsalo bien, ¿le pediría una rana eso alguna vez a un escorpión? ¡Que no te tomen el pelo!
Maruca: Visto así igual hasta le hacía un favor la rana al escorpión y todo, para que este si quiere aprendiese a solucionarse los problemas por sí mismo y no dedicarse a buscar ranas crédulas e ignorantes. Lo que pasa que es una visión demasiado idealista...
Alba: Siempre que haya ranas capaces de aceptar algo así, habrá escorpiones intentando obtener un provecho ¡Ojalá espabilasen las ranas porque entonces no tendrían nada que hacer los escorpiones! Pero normalmente cuando espabila una, se van corriendo a por otra ranita manejable, aunque prefiero pensar que algún escorpión ha sido capaz de aprender a nadar, soñar es gratis.